Un problema: una oportunidad

Llevo unos días experimentado algo que no es nuevo en mi profesión: las situaciones adversas. Me refiero a los obstáculos que aparecen en el camino y a las negativas. Esos problemas que invaden el desarrollo de mi vida personal y profesional. He observado que si no se solucionan como yo quiero o se convierten en un “sí” total me producen cierta frustración.

Pero también me doy cuenta, si miro con algo de distancia, que los obstáculos son bendiciones disfrazadas, oportunidades para crecer y mejorar.

Cuando surge un problema empiezo a desarrollar mecanismos personales que me ayudan a solucionarlo, traspasarlo o eliminarlo. Genero toda una serie de herramientas creativas con el objetivo de mejorar la situación.
Si pido ayuda creo una red de contactos útil, si investigo la manera de abordar el obstáculo gano en conocimiento, si pongo en práctica mis habilidades aumenta mi confianza para el futuro.

Las negativas también actúan como aliadas, aunque pesen en el momento de recibirlas si reflexiono a posteriori pueden servir para mejorar y afinar mucho mi siguiente propuesta, trabajo o creación. Eso quiere decir que cuando llegue el “sí” estaré mucho mejor preparada.

Esto se puede extrapolar tanto a la vida profesional como a la personal. Y ahí surge esa palabra tan especial que es la Resiliencia, la capacidad de recuperarse ante la adversidad. Pero lo interesante de esta capacidad es que sólo se desarrolla cuando aparecen situaciones problemáticas, cuando “la vida te da duro”.

Por lo tanto cuando aparece un obstáculo veo una oportunidad, ¿y tú?

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